viernes, 3 de abril de 2009
Yo y Yo
- ¿Qué tal estás? – me dijo una voz tenebrosa.
- Estoy, simplemente estoy.
- No entiendo tu comportamiento. Si de verdad sufrieras, te reirías de esta situación.
- No estoy acostumbrado a sufrir.
- Pues deberías estarlo.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque en esta vida sufrirás, sufrirás de verdad.
- ¿Y crees que no reaccionaré ante ese sufrimiento?
- No. Por una niñería estas derrumbado.
Touché. La voz desapareció pero dejó una huella imborrable en mi cabeza. Tal vez mi conciencia tenía razón. Soy un egoísta, un egocéntrico que está embobado con sus pequeños problemillas sentimentales.
¿Pequeños? ¿Por qué son pequeños? ¡Tal vez mi vida dependa de estos problemas!
- Sal de tu escondite.
- ¿Debería? – replicó desafiante.
- Estas a mis órdenes, no tienes elección.
- Ahora no te sirvo de nada. Tú no me quieres escuchar; quieres oír tus “verdades” con mi voz.
- Eso es mentira.
- No me dejas otra opción que el silencio.
- Pero... las conciencias nunca callan. Dan la plasta todo el día. ¿Te has puesto en huelga?
- Es que tú no necesitas una conciencia, necesitas un psicólogo.
Touché. ¿Por qué discuto con mi conciencia? ¿Por qué discuto conmigo mismo? A lo mejor sí necesito un psicólogo.
martes, 17 de febrero de 2009
UNIVERSIDAD PÚBICA
De repente pensé que esta sensación vomitiva (odio desmesurado a la Uni Pública) podía ser fruto de la casualidad (y no de la factura del móvil como el pobre hombre trajeado del anuncio cochino de la tele). Que un día me levanté y pensé “joder que asco de Universidad Pública”. Pero me pareció que estos sentimientos no son frutos de la casualidad. ¿O sí?
Pues no. Tengo mis motivos, que enumerados y leídos detenidamente conforman un paisaje catastrófico y catastrofista sobre el presente y el futuro (si es que lo hay) en ¿nuestro? mundo universitario.
Me reitero y hablo de becas. Yo, estudiante precavido donde los haya, aproveché el tiempo. Estudio Periodismo, es decir, tengo mucho tiempo libre y por eso no tuve problemas de aprobar varias asignaturas optativas en mis dos primeros años académicos. ¿Cómo me lo premia el Ministerio? TACHÁN. Quitándome la beca por no tener los suficientes créditos matriculados en tercero. Sí señores: la ministra pretende que en mi tercer año de carrera y último del primer ciclo apruebe cuatro optativas. Pero, loco de mí, preferí organizar mi tiempo y distribuir el estudio de estas asignaturas a lo largo del primer ciclo (primer, segundo y tercer curso) ¿Qué ha pasado? He aprobado todo por ahora y me he quedado sin beca. Yo, estudiante bastante iluso y crédulo, decidí probar con la beca en cuarto también. Por si cuela. Pero también me la deniegan. La razón: no estar matriculado de los créditos suficientes ¡el pasado curso!. ¿Qué no quieres arroz? Pues toma dos cazos.
No es mi primera queja. ¡Ojalá las becas fueran nuestro único problema! Y es que tengo compañeros de clase que han publicado más artículos que todos mis profesores juntos (es un decir, pero casi). Periodismo: carrera centrada en el estudio de la profesión del periodista enseñada por “no periodistas” (algunos dicen serlo, pero... no engañan a nadie). Hay casos aislados, algo así como Llamazares en el Congreso. Pero en general, los docentes no tienen relación, ni siquiera esporádica, con los medios de comunicación. El por qué es bien sencillo: la Facultad de Ciencias de la Información acoge a todos aquellos profesores que sobran en el resto de facultades. Si tengo una asignatura sobre Derecho, ¿para qué contratar a un periodista especializado en el funcionamiento del poder judicial si tenemos a una loca jurista e iusnaturalista que sobra en la Facultad de Derecho? (Nota mental: Nunca te olvidare amante del Derecho Natural)
Pero aún falta la guinda. Llevo sin tocar un micrófono o una cámara desde primero. Yo, futuro profesional de los micrófonos y las cámaras. Los profesores se lavan las manos pronunciando siempre la misma frase: “las prácticas, en las empresas”. Es decir, explotados y cobrando más o menos 200 euros en el mejor de los casos. Dentro de la Facultad no había ninguna manera de acceder a la practica periodística excepto Radio Complutense. Una radio montada en uno de los sótanos del edificio feo y tosco en el que perdemos poco a poco las ilusiones con las que empezamos. Cuatrocientos alumnos locutabamos en ella, haciendo realidad nuestro sueño de hacer el gilipollas en antena. Hasta finales de enero ya que la Radio ha cerrado. Mejor dicho, la han cerrado. El decano no permite que los sótanos sigan siendo utilizados como emisora. Pretende habilitar la zona para que los pijos que tengan dos millones de las antiguas pesetas puedan realizar un master en la Universidad Pública (más Púbica que nunca por eso de que parece una puta barata que se vende por dinero) Se rumorea que el director de la Radio, que también tendrá su (gran) aportación al cierre, no se llevaba bien con el decanato. Y este último, muy hábil, jode a los de siempre. Y si alguien no lo sabe o no quiere saberlo, los de siempre somos los estudiantes. Radio Complutense, tal vez, no era la mejor radio del mundo ni estaba llevada de la forma más optima posible. Había cosas que parecían oler mal en ella y mucha gente opinaba que los chanchullos dentro de ese sótano no eran pocos. Pero era la única forma de hacer practicas. Pienso, que algunas veces lo hago, que si el decano se quería cargar a su director podría haberlo hecho con más señorío y sin tocar a la 107.5. Pero ni los decanos, ni muchísimo menos el “progre” rector Berzosa, ni la propia administración de la Universidad Pública española tienen un ápice de señorío.
martes, 20 de enero de 2009
CUANDO EL VECINO ES DEMASIADO MOLESTO
El último conflicto entre Israel y Palestina es la punta del iceberg de una cronología de muerte y odio entre dos Estados teóricamente legítimos. Israel lo es desde 1948, cuando la opinión pública mundial cedió el territorio palestino al sueño de Ben Gurión: la creación de una nación hebrea. La Autoridad Nacional Palestina, en cambio, tuvo que esperar hasta 2003 para ser reconocida como un Estado en los Acuerdos de Ginebra. Porque Palestina es un país en la teoría, aunque Israel no lo permita en la practica.
Los medios de comunicación buscan un culpable a la última crisis. Israel es el centro de todas las críticas mundiales, pero no olvidemos que hasta hace bien poco la crítica internacional identificaba a los palestinos con el terrorismo. Los ciudadanos occidentales absorben noticias de unos medios de comunicación que son partidarios de la visión árabe del conflicto. Estos medios de comunicación se alejan del centro de objetividad que
precisa una correcta información de una crisis donde los culpables son muchos. La razón de esta cruzada contra Israel en los medios no tiene que ver con causas morales. Todo lo contrario. El país gobernado por Ehud Olmert controla todas las fronteras de la franja de Gaza y prohíbe el acceso de cualquier cámara de televisión y de cualquier corresponsal occidental. Los medios, molestos con la actitud del primer ministro israelí, utilizan su mejor arma contra él: el poder mediático. Los imperios de la información (o desinformación) necesitan imágenes del conflicto para vender más periódicos y obtener más audiencia, es decir, generar más dinero. Y cuando alguien afecta a las cuentas del cuarto poder, este intenta devorarlo. Pocos medios recuerdan que el primer incidente del último conflicto fue el lanzamiento de misiles Kassam y Kathiusa contra el sur israelí. El 19 de diciembre de 2008, Hamas rompió, unilateralmente, la frágil tregua con Israel. Un semana después, cuando el mundo occidental disfrutaba de las fiestas navideñas, Hamas lanzó, en un sólo día, 84 misiles. Según la opinión pública internacional, hoy el asesino habla hebreo, pero ayer lo hacía en árabe.
¿Pero de verdad existen buenos y malos en esta sangría? No olvidemos que ambos bandos se han encargado de torpedear la paz en la zona durante cuarenta años. Los países árabes no aceptaron la creación de una nación hebrea y comenzaron las hostilidades. Surgieron la Primera Guerra Árabe-israelí, la Guerra de los Seís Días, la Guerra del Yom Kippur... Tristes ejemplos de cómo ambos pueblos trataban de aniquilarse. Surgieron voces tranquilizadoras, como Isaac Rabin, asesinado por un judío ultraortodoxo por su sueño de cohabitación. También apareció Yasser Arafat, que de vez en cuando utilizó la palabra para lograr la independencia palestina, aunque no siempre. Pero estas voces fueron aplastadas por personajes movidos por el odio. Apareció Ariel Sharon, primero como General del ejército israelí e instigador de las masacres en los campos de concentración de Sabra y Shatila. Luego como primer ministro, recordado por ser el “enterrador” del proceso de paz de Rabin y por ser el constructor del “Muro de la Vergüenza”. También aparecieron Hamas, organización considerada terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos y actual partido gobernante en la franja de Gaza, y la Yihad Islámica. El tándem formado por ambos partidos se encarga de alimentar el odio hacia el “demonio” judío a base de una oratoria sectaria. Pero además, juegan a ser David, lanzando proyectiles contra el Goliat vecino.
El problema no es identificar al culpable, sino a los damnificados. Los ciudadanos de Gaza, un territorio cárcel de 360 kilómetros cuadrados y más de un millón y medio de habitantes, viven entre basura, en casas con los cimientos destrozados por los bombardeos. Conviven con el riesgo de contraer cualquier enfermedad consecuencia de los cientos de muertos apilados en las calles. Con el miedo de perder todo y a todos. Al otro lado de la frontera, la misma historia. Los habitantes de Sderot, aldea israelí cercana a la frontera de Gaza, saben que en tan sólo 15 segundos un misil Kassam lanzado desde Palestina puede destruir parte de su población.
Los responsables de cada bando no miran hacia el futuro. Recuerdan continuamente las cuatro décadas de desencuentros, de muertos y de negociaciones infructuosas. Cuando Hamas pide un alto el fuego es porque necesita más armas. Cuando Israel abandona Gaza es porque el pueblo palestino no tiene más piedras con las que luchar. Estamos hartos de oír que la esperanza es lo último que se pierde porque hay gente en Oriente Próximo que perdió todo hace mucho tiempo. Si árabes y hebreos no confían en la paz, poco podemos hacer el resto de la Humanidad.
viernes, 16 de enero de 2009
ME PRESENTO...
No sé si alguien leerá mis memorias
Cuando todo esté próximo al fin,
Pero no por ello dejaré de escribirlas
Como un tesoro que dejaré al morir.
Para empezar explicaré no con dificultad
Que soy un loco pesimista,
Un eterno enamorado y un fugaz,
Pero imborrable, polemista.
Me encanta, lo reconozco sin problemas,
Discutir sobre temas aburridos,
Sobre nimiedades y teoremas
Que hacen de mi vida un delirio.
Y aunque parezca un individuo sin carácter
Debo aclarar y aclaro
Que suelo pasar al ataque
Cuando algo no comparto.
Soy un péndulo viviente,
Un manojo de nervios,
Un ser siempre estridente
Y un sujeto esperpéntico.
Para seguir con mi descripción
Relataré sin censura
Que soy un hombre sin adicción
A cualquier droga dura.
Sin embargo, tengo que confesar
Aunque me cueste la vida
Que no podré respirar
Sin mi dosis de poesía.
Ante todo soy un poeta
De versos baratos y sin valor,
Un vagabundo de las letras
Un asonante narrador.
Un ingeniero de rimas
Que ve caer su construcción
Porque ha puesto mal las vigas
Que sujetan cada proposición.
Y como dicen que lo que se escribe
Siempre se parece a su escritor
Se habrán dado cuenta que aunque no rime
